
La gran fiesta del León BM
LEON BM 28-27 CEMENTOS LA UNION RIBARROJA
A León BM se le pueden achacar muchos defectos: pérdidas
de balón absurdas, despistes que cuesten goles, fallos en lanzamientos
claros, etc., pero jamás que el conjunto de Diego Soto regale algo,
baje los brazos o deje de correr un sólo segundo a lo largo de cada
partido. Se puede imponer la diferencia de calidad y, seguramente, las leonesas
podrán perder muchos partidos durante la temporada, pero una cosa es
clara: venderán su piel muy cara y aquel que quiera llevarse la victoria
la tendrá que luchar hasta el final.
Y, si no que se lo pregunten al Cementos La Unión Ribarroja, el mejor
equipo del panorama nacional, al menos hasta que se demuestre lo contrario.
Las valencias se encontraron en la segunda semifinal de la Copa ABF a un lobo
disfrazado con piel de cordero, que les descolocó por completo. León
BM ya no es un conjunto débil y tiene capacidad para entrar en el selecto
club de los grandes. Se va curtiendo en mil batallas y ha perdido el miedo
a la derrota. Las chicas de Diego Soto ya son un grupo fuerte, con mentalidad
fuerte, al que le falta ese toque final para estar en su punto perfecto, un
toque muy pequeño.
León ya sabe, también, 'pegar' en defensa, ya no es blando con sus rivales por muy poderosos que estos sean. Además, en ataque es otro equipo y corre, siempre corre. Ayer, las jugadoras leonesas se ganaron un premio en forma de final de la Copa ABF, el derecho a una buena ducha, una cena exquisita, un buen descanso y soñar con sentirse heroínas por un día, por un fin de semana, porque el trofeo está a un sólo paso, frente al Sagunto, otro hueso sí, aunque ese derecho a soñar es gratis hasta el momento y, quién quita que se cumpla.
Quizás, ante el Cementos La Unión Ribarroja
nadie daba un duro por ellas, pero las leonesas supieron cambiar el chip de
los aficionados con el devenir del encuentro. Ellas, todas las jugadoras sin
excepción, sí se lo creyeron. Trataron de tú a tú
a las de Ribarroja que, quizás, no eran tan fieras como se les pintaba
en un principio y el partido poco a poco se fue decantando para las leonesas.
La igualdad absoluta de la primera mitad emitía sensaciones muy positivas
y nunca el Cementos dio muestras de superioridad. Mucho menos cuando en el
último suspiro de la primera mitad, Millene marcaba y dejaba la puerta
más abierta a la épica al colocar el 15-16. Quien pensara que
todo iba a ser flor de una parte se equivocaba. León salió dispuesto
en la segunda a salirse con sus trece de noquear a las valencianas y supo
mantener la cabeza firme para codearse con su rival. La defensa fue exquisita
y el ataque portentoso. Sólo un susto, cuando en los últimos
minutos se pasó de un 25-27 a un preocupante 27-27, con menos de un
minuto por disputar. No tembló la mano, Silvia se jugó un lanzamiento
que pegó en el palo, rebotó en la portera y se coló en
el marco. Era la culminación a un enorme partido, al que le faltaban
escasos segundos para el final. Nadie en el Ribarroja pudo tirar a puerta,
porque León se lo impidió. Acabó el partido y empezó
la fiesta, una fiesta que se puede prolongar después de la gran final.