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Copa de la Reina

 

 
   
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En el año 1996 el balonmano leonés hizo realidad uno de sus sueños. Los dos equipos femeninos existentes en la capital y que militaban en Primera Nacional, el Deleba y el Atlético León, se fusionaron cumpliendo una vieja aspiración general en la que se consideraba que las opciones de conseguir mayores triunfos iban a ser mayores trabajando unidos. También iba a permitir que se redujeran los costes, lo que también ha sido muy importante en un club modesto. De esta forma, el 10 de septiembre de 1996 comenzaba su andadura el Club León Balonmano, conocido en sus primeros años como Cleba y actualmente como León BM.

La fusión llevó consigo la presencia de jugadoras de ambos clubes en el nuevo conjunto bajo la batuta de Elvira García y Angel Villa en la dirección técnica. Este comienzo en la campaña 1996-97 fue un año de transición y una campaña para adquirir experiencia en Primera División de muchas de las jóvenes jugadoras que en las categorías inferiores del Deleba habían conseguido proclamarse campeonas de España bajo la batuta de Isidoro Martínez, actual segundo entrenador del Ademar.

En la temporada 1997-98 se hizo realidad el gran objetivo. El motivo por el que habían fusionado los dos clubes y el deseo de todo el balonmano leonés después de haber conseguido estabilizar al Ademar entre los mejores: hacer lo mismo en la competición femenina.Se hizo con Pedro Pardo en el banquillo después de una competición muy dura en la que las leonesas supieron dar la talla con un segundo puesto en la fase regular, lo que les dio una de las plazas en la fase de ascenso, y otro segundo lugar en la misma que la daba una plaza directa en División de Honor. Se consiguó en una fase muy igualada, en la que se tuvo que jugar contra las aficiones de Almería y Lleida, dos equipos que acogieron los partidos y que también aspiraban a ascender, pero con una veteranía impropia de la edad de sus componentes, supieron llevarse triunfos muy importantes y ajustados que resultaron determinantes.

En el año del debut (1998-1999) entre las más grandes demostraron que su calidad no era flor de un día y que el trabajo realizado en la campaña no se iba a arrojar por la borda con facilidad. A base de entrega y sobre todo mucho coraje, sin lugar a dudas las principales armas del equipo, concluyeron en el puesto 12 entre los 16 de la categoría y lograron la consolidación, que siempre se dice que es más complicada que el propio ascenso.

Al año siguiente, siguiendo con su bajo presupuesto, mantuvieron su crecimiento. En esta campaña 1999-2000 además de mejorar su clasificación en la Liga con un excepcional octavo puesto, se colaron entre los mejores al concluir la primera vuelta y disputaron la Copa de la Reina, un hito sin lugar a dudas inolvidable para las componentes del entonces Cleba. En el sorteo no tuvieron fortuna y debieron enfrentarse al inalcanzable Osito dirigido por la entrenadora leonesa y también seleccionadora Cristina Mayo, que les cerró el camino de las semifinales.

Para la campaña 2000-2001 el objetivo era seguir conservando la categoría, porque el equipo siemnpre ha sabido tener los pies en el suelo, pero mantuvo alto el listón y lograba repetir las hazañas de la anterior campaña con la disputa de la segunda fase final de la Copa de la Reina y una desahogada clasificación con otro octavo puesto en el que quedaban lejos los fantasmas del descenso.

Todos esos éxitos no iban a pasar desapercibidos para clubes con mayor potencial económico y alguna jugadora abandonó la plantilla, y el nuevo entrenador Francisco Alvarez, ayudante de Pardo en las campañas anteriores, debía hacer frente a una campaña muy difícil, pero manteniendo ese espítitu de anteriores ocasiones se lograba salvar con un más que meritorio puesto 11 este año 2001-2002

Siguieron los cambios en la plantilla y en la temporada 2002-2003, además de esas novedades que era necesario conjuntar para volver a hacer ese equipo que jugaba con los ojos cerrados, se juntó la mala suerte y no se pudo hacer realidad el objetivo con el que empezaban todos los años, salvar la categoría. Lo que todos temían se hizo realidad y el ahora León BM pasaba a Primera División. Los peores fantasmas acechaban sobre el club, tanto en el apartado económico como el deportivo por la marcha de varias jugadoras.

Pero la fe de su presidente desde el primer día, Jesús Fernández, contagiaba a este nuevo club que demostraba bajo su batuta que era más sólido de lo que parecía externamente y todos juntos como una piña en torno a él, se iba a hacer el más difícil todavía, recuperarse.

Así, en la campaña 2003-2004 se hizo efectivo lo qure todos esperaban, que el descenso había sido un accidente. En la fase regular había dos plazas que se jugaron entre tres equipos y se consiguó llegar a una nueva fase de ascenso. Al esfuerzo deportivo se añadió el organizarivo al acoger los dos primeros partidos del ascenso en León. Con un pabellón de San Esteban (la cancha de casi toda la historia del club excepto el primer año que jugaron en la Universidad) totalmente lleno, incluidas unas gradas supletorias, se sumaron dos triunfos muy sufridos ante el Farho Gijón (30-28) y el Integra2 (22-21) que resultaron determinantes para concluir la faena en los tres siguientes partidos que tuvieron lugar en La Orotava y de esta forma hacer realidad el segundo ascenso de la historia a la máxima categoría, en esta ocasión con Miguel Peñas ocupando el banquillo del León BMN.

La campaña 2004-2005, la del retorno, y con un equipo reforzado para evitar sorpresas, se ha sufrido mucho para eludir el descenso. Un calendario muy complicado al principio de cada vuelta colocaba al León BM en los puestos de cola durante muchas jornadas. Sin embargo, los nervios no agobiaron al cuadro leonés, que supo ganar los partidos que tenía que ganar y salvar la categoría, concluyendo en el puesto 12.