
Partido de guante blanco y susto
Molly Cleba, 29 - Vicar Goya, 27
El Molly Cleba es un equipo masoquista. Le gusta el sufrimiento y hacer sufrir a una parroquia que no sabe lo que es vivir un final de partido sin sobresaltos. Las leonesesas realizaron 52 minutos perfectos, de guante blanco, pero a punto estuvieron de llevarse las manos a la cabeza al final, después de siete minutos de relajación, que casi les cuesta un disgusto de los grandes. A estas alturas, un equipo muerto como el Vicar Goya, le endosó un parcial de 0-7 para hacer tambalearse un marcador que pasó de un claro y contundente 28-20 a un preocupante y casi histérico 28-27, con un minuto para el final del partido.
«Todos somos un poco culpables», admitía Diego Soto al término del encuentro pero, sobre todo, la culpa es el pensar que está todo resuelto antes de tiempo y que con pocos alicientes de aquí al final de temporada tampoco importa demasiado ganar por dos goles o 16.
El Molly Cleba perdió, por tanto, la posibilidad de dar un golpe de autoridad de cara a próximos compromisos que debe ganar. Las almerienses nunca debieron creer en sus posibilidades, sino es porque el equipo leonés consintió la reacción, ya que desde el inicio todo se les puso de cara a las de Soto. Su mejor defensa impedía al Vicar Goya anotar, salvo en cuentagotas, y la defensa 5-1 visitante era un juguete en manos de los extremos y pivotes locales, artífices de las primeras ventajas cómodas (4-1) y, más tarde, casi insultantes (7-2). Florido se vio obligado a pedir tiempo muerto a los 12 minutos de juego, pero el Molly Cleba no estaba dispuesto a realizar concesiones y durante la primera mitad casi siempre dobló a su rival en el marcador. Sólo la japonesa Aiko mantenía el tipo y aguantaba el tirón, para mantener vivo a su equipo que se fue al descanso con ocho goles abajo (17-9).
En la segunda mitad la reacción visitante parecía imposible, porque el Molly Cleba repartía sus goles, mantenía el tempo de partido y seguía con una ventaja considerable que nunca bajó de los cinco goles y llegó a ser hasta de ocho. Pero llegó la hecatombe. Koleva y Kurchenkova le hicieron un roto a Ane Pérez y a su defensa y se mascó la tragedia. Un gol puso las cosas en su sitio, pero el susto debe quedar grabado.
«Al final nos relajamos y dimos pie al Vicar Goya»
Al término del encuentro el técnico del Molly Cleba, Diego Soto, reflejaba en su rostro lo ocurrido al final del encuentro y manifestaba: «Todos somos un poco culpables de lo que ocurrió al final. Nos relajamos y dimos pie a que el Vicar Goya se acercara en el marcador. Creo que el resultado no refleja lo que de verdad ocurrió en el encuentro, porque hasta ese momento realizamos un partido casi perfecto». Por otro lado analizaba los objetivos hasta final de temporada: «Creo que pensar en Europa es muy difícil. No debemos mirar más allá del siguiente partido y pensar que ahora vienen una serie de ellos que tenemos que ganar, porque son equipos con un nivel inferior al nuestro. Visitamos al Marina Park, viene el Elche y son encuentros en los que trataremos de conseguir la victoria para quedar lo más arriba posible». Además va más allá: «No sólo debemos mirar en quedar en una posición digna, sino que ya estamos pensando en la próxima temporada, mirando jugadoras para formar la plantilla», remataba