La leonesa Raquel Caño presentó ayer su denuncia contra sus agresores canarios
(Fuente:El Mundo-La Crónica de León)

Hay ocasiones en que el deporte, por muy de elite que sea, y los resultados quedan en un segundo plano. Ganar o perder poco importa cuando está en juego la integridad física de sus protagonistas y, si no, que se lo pregunten al León BM, en general, y a su jugadora Raquel Caño, en particular. A la extremo leonesa se le va a tardar en olvidar su último viaje a Canarias para disputar el encuentro que enfrentó a su equipo con el Ro'casa, en una pista que se convierte en un verdadero infierno para los equipos que la pisan jornada tras jornada. Al término del encuentro, León BM recibió una brutal agresión a manos de varios energúmenos que, «en lugar de ir a ver espectáculo, van a darlo», como bien lo define la protagonista involuntaria de esta historia, Raquel. Apedrearon el autobús de la expedición leonesa con tan mala fortuna que la rotura de una luna impacto en la cara de la leonesa, la cual recibió varios cortes en su rostro en un ojo. Afortunadamente, y después de varios exámenes tanto en las islas como en el hospital de León, todo se quedó en un susto y varios daños resueltos con cuatro puntos de sutura y algunos hematomas.
Pero, lo que realmente ha dañado a Raquel fue su moral. El estado anímico de la jugadora se va recuperando, aunque le cuesta. «Una entrena toda la semana para ir a disputar un encuentro, enarbolando los valores del deporte y se encuentra con la cabeza rota y con la vida en juego», afirma la jugadora. «Viendo esto, se quitan las ganas de todo». Y, es que, llueve sobre mojado en la maldita pista canaria, por mucho que algunos quieran quitar hierro al asunto desde el propio club isleño, 'justificando' que el suceso no ocurrió en la cancha. Menos mal.

Por supuesto León BM no va a quedarse de brazos cruzados. En la mañana de ayer han presentado denuncia de los hechos en la comisaría de León y la propia jugadora fue a firmarla durante la tarde. Todavía se recupera de sus lesiones «pero me encuentro mejor, porque he podido dormir, ya que llevaba dos días sin conciliar el sueño. Me duele la cabeza, aunque, afortunadamente, el ojo no está dañado y no va a quedar secuela alguna en la vista. Ahora está irritado debido a los colirios suministrados», recalca Raquel, a la que no le ha dejado de sonar el móvil durante estos días, mostrando muchos signos de apoyos. «Reconforta que la gente se acuerde de ti, pero duele que una sea conocida por estos hechos tan lamentables y no por como juega», admite.

Todo se quedó en un susto, unos cuantos puntos de sutura, un ojo irritado que le mantendrá diez días de baja y una moral por los suelos. «Duele tener que perderme los próximos partidos, porque lo que todo el mundo quiere es jugar y, en todo caso, no hacerlo por otros motivos, no por hechos extradeportivos tan lamentables como los que sucedieron en esta ocasión», finaliza Raquel Caño, una de las jugadoras buque insignia del León BM, que defiende a capa y espada los colores de su club y de su ciudad por donde quiera que vaya. Aunque, a veces, sea a costa de su propia integridad física.